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Via Shādhilita de René Guénon
‘Abd al-Wāhid Yahya (al-Shādhili) René Guénon
Por Oscar Freire

bīsmil-lāhi r-rahmāni r-rahīm
Con el Nombre de Allah, el Misericordioso, el Compasivo

El Señor del oriente y del occidente,
no hay dios sino El; tomadlo como Protector”.
Corān LXXIII, 8.


Segūn cualificados sabios musulmanes, la obra de René Guénon, por su doctrina central, la de la Unidad del Ser, Wahdat al Wujūd y por la realidad y exigencia que comporta, debe considerārsela no sólo mās allā de cualquier sentido literario, sino también ornada de las mismas cualidades que posee todo legado documental que provenga de un Sheykh auténtico versado en los conocimientos esenciales, ma'ārif wa ma‘ānī. Es decir, primariamente, tal como una operación teórica del Tawhīd (Unidad) de la cual, por estar adornada de la verdad que se dice, de la veracidad de quien habla y por la eficacia del método que se aplica, no deja de desprenderse una influencia que puede llegar, por "acción concordante” a producir ciertas "resonancias” en los espīritus dotados de predisposición, cuales luego, deberīan asumir las responsabilidades personales de eventuales requerimientos posteriores.

La asociación no es fortuita ya que, la realización de dicha obra implica no solamente conocimientos previos (transmisiones orales y de otros ordenes) ademās de un compromiso solemne (‘aqd), sino también, resume dignidades y cualidades de anciano, guīa, sabio y gnóstico (Sheykh, imām, ‘ālim y ‘ārif), precisamente, las cuales se hallan en perfecta equivalencia con los cuatro grados y las tres modalidades tradicionales del Tawhīd en las tradiciones islāmicas (afirmación, shariyah, doctrina, tarīqah y realización, haqīqah); incluyendo la rigurosa distinción que necesariamente debe efectuarse entre "sufismo” y taçawwuf tal como veremos en el curso de nuestro comentario.

Otra posible asociación, de acuerdo a los métodos de la isāra (sentido espiritual o anagógico) se desprende del conocido nombre islāmico de René Guénon: ‘Abd al- Wāhid Yahya (Servidor del ūnico) en perfecta coincidencia con las consideraciones de nuestro parāgrafo anterior. Por sólo mencionar uno de los aspectos de dicho compuesto patronīmico, el de su término central (al-Wahid) observamos que deriva en la nota cualitativa de acción (wahhada) que comporta la significación de "hacer ūnico” o "afirmar como ūnico” de donde la "afirmación de la Unidad divina”, sean cuales fueren las efusiones (ya que trata de su esencia) se erige como la primera modalidad en las funciones de todo auténtico mutaçawwuf.

Asimismo, en lo que sigue, ademās de ciertas apreciaciones relacionadas y como motivo central de nuestra anotación, sumaremos brevemente algunos significados derivados de la voz Shādhiliyya que, entre tantos aspectos inagotables, representan el método (tarīqah) y la filiación espiritual seguidos por René Guénon dentro de la ancha vīa muhammadiana.

Observaciones generales

Antes de desarrollar el punto central podrīamos mencionar, al menos sea de paso, una de esas notables falacias que consiste en revestir la obra de Guénon con el mote de "guenonismo”, es decir, aquello sugerente como el producto sistemātico de una creación individual relegada al campo de las iniciativas particulares haciendo abstracción de lo que el mismo ha repetido en numerosas ocasiones en aquel sentido de no haber expuesto nunca ni sistemātica (no se debe confundir método con sistema) ni enteramente aquella doctrina donde Guénon se ubicaba como adaptador, expositor e intérprete en tanto en cuanto una actitud de aludir y atenerse metódica y lo mas exhaustivamente posible a lo que, en modo providencial, ya se hallaba establecido, refiriéndose a lo olvidado en nuestra época: la dimensión trascendente de las diversas formas tradicionales derivadas de un acervo universal.

Aparte de esto, no entraremos a discutir las variadas valoraciones que pudieran extraerse de las diversas biografīas y semblanzas históricas que, por distintos canales de edición, han devenido al conocimiento pūblico hasta el dīa de hoy. Del mismo modo, no hemos de incursionar en un discernimiento en cuanto a la calidad y pluralidad de los niveles de lectura o de interpretación que han venido expresando sobre su vasta obra aquellos mūltiples seguidores volcados al estudio de su doctrina. Si bien, han surgido excelentes trabajos, otros parecen haber naufragado ante la problemātica de los errores de comprensión, enmarcados dentro de las reglas respectivas a la teorīa de la significación moderna, y aunque consideremos que se hace necesario el hecho de cotejar las corrientes de pensamiento con las que frecuentemente aparece asociada la figura de nuestro autor, no ha de ser, en esta oportunidad, el motivo principal que nos convoca.

Tampoco abordaremos, al menos literalmente, aquellas cuestiones planteadas a resultantes del inevitable requerimiento de precisiones y preguntas que de uno u otro modo muchos de sus seguidores se han hecho sobre ¿cómo, donde y ante quienes René Guénon pudo hallar las herramientas para efectuar tal magistral sīntesis?. Y aūn cuando se halle bastante establecido el hecho de haber recibido tempranas enseñanzas orales por parte de representantes del esoterismo de las tradiciones hindūes, chinas e islāmicas, creemos que estas cuestiones (en sus aspectos internos) salvo valiosas excepciones no han despertado todo el interés que podrīa esperarse de ello ya que, lamentablemente, en no pocas ocasiones y al modo de "información literal” han sido utilizadas para abonar algunas de las fantasīas enraizadas en el imaginario occidental moderno respecto de los métodos del Oriente intelectual (1). Podrīamos añadir, desde otro punto de vista de la misma cuestión que, debido a sus condiciones de actualidad, el mismo Guénon se ha encargado de acentuar la importancia de los métodos orientales en las cuestiones de alta intelectualidad y, al mismo tiempo, dar parte de las respectivas respuestas a dichos interrogantes las cuales se hallan taxativamente expuestas y diseminadas a lo largo de su propio legado escriturario, especialmente, en su "Oriente y Occidente” (1924) donde reiteradamente enunciaba palabras como estas:

" Finalmente, aprovecharemos esta ocasión para agregar que nos inclinamos mas que nunca a considerar que el espīritu tradicional, en cuanto todo aquello que estā todavīa vivo, permanece intacto ūnicamente en sus formas orientales. Si Occidente posee todavīa en sī mismo los medios de regresar a su tradición y de restaurarla plenamente, es a él a quien pertenece probarlo. En la espera, estamos obligados a declarar que hasta aquī no hemos percibido el menor indicio que nos autorice a suponer que Occidente, librado a sī mismo, sea realmente capaz de llevar a cabo esta tarea, con la fuerza que impone la idea de su necesidad”(Addendum).

Evidentemente, después de las consideraciones de Guénon si bien se ha desarrollado lo que el mismo ha fundado al modo de una nueva y providencial perspectiva denominada como "Estudios tradicionales” seguida de una formidable bibliografīa de calidad y de un cada vez mās creciente interés general sobre los aspectos intelectuales que conciernen con cierta importancia al Oriente, Sin embargo, no podemos dejar de notar ūltimamente que, esto mismo, corre serios riesgos de convertirse cada vez mās en una suerte de "género literario” con muy diversas aristas al uso profano y moderno; y al que no pocos parecen dedicarse sin poder encarar o encontrar debida y efectivamente los diversos métodos disponibles que permitirīan algūn acceso por el lado interior de las expresiones y salvar, de algūn modo, los serios obstāculos que siempre representan en los contextos elaborados solo literariamente (a "pura forma”) o como persistentes filtraciones de las interpretaciones literales (definida por la voz ārabe rams - delimitación o "contorno”- en oposición al sentido superior). Esto puede concernir de alguna manera a quienes como lectores de Guénon han dedicado sus esfuerzos a otra cosa en lugar de la impostergable consideración de poder tomar contacto efectivo con el mismo centro intelectual de las fuentes orientales a efectos de alcanzar comprensiva y efectivamente el ma'nā, la realidad inteligible, en este caso, el sentido espiritual de las palabras lo cual, entre otras cosas, no hubiera dejado de contribuir en atenuar aquello que palmariamente se ha venido agravando aūn mās en los términos generales del Occidente moderno(2).

De tal manera, sobre Guénon, creemos que hacen falta aūn mās de aquellos trabajos al margen del canon literario moderno a los efectos de intentar evitar ciertas deformaciones de su imagen que contribuyen no sólo a torcer el sentido de su obra, sino también, a olvidar lo que subyace en ella: el discernimiento entre su estado y sus funciones con relación a dichas fuentes.

Por lo tanto, nos dedicaremos, al menos brevemente, sólo a considerar unas pocas aristas que corresponden, en este caso, al compromiso personal que sufragara Guénon con una parte de dichas fuentes orientales, es decir, a su completa integración en la tradición islāmica. Puntualicemos que, para llevar a cabo una comprensión en tal sentido sobre los trabajos de Guénon demandarīa de una extensa puesta a punto cuya labor, si bien ya se ha emprendido, numerosos e importantes puntos se encuentran aūn pendientes de tratar (3). De tal modo, consideramos que siempre ha de resultar imprescindible abordar no solamente el rol de musulmān de quien, al mismo tiempo, perteneciera a los estrados reservados de una de las ramas mas elevadas de la intelectualidad islāmica, si no también, de la importancia de algunos aspectos que esta circunstancia comporta en su trayectoria intelectual, ya que ellos se nos han de presentar como altamente reveladores, no solamente de su dignidad (el Shaykh al-Islām ) y de sus atributos como defensor de la Tradición ortodoxa (nāsir as-sunnah) o como impugnador de toda novedad profana (bid'ah), sino también de su método (tarīqah), su ciencia (‘ilm), su estado (hāl), y su vida (sīrah).

Curiosamente, el hecho de haberse acogido al Islam promediando su juventud (4), salvo varias de las buenas referencias abordadas por personas allegadas y otros cualificados autores (5) no parece ser un tema lo suficientemente tratado por parte de los estudiosos occidentales quienes en sus contextos de orden general le han dedicado sólo la referencia histórica de rigor acompañada por escuetos comentarios. También es verdad que hay corrientes de pensamiento que adoptando la figura de Guénon han desestimando totalmente la importancia y la influencia de la tradición islāmica sobre su vida y su obra. De todos modos, es probable que, en el caso de la mayorīa, no se deba esta circunstancia a la mala fe, sino a la ausencia de datos exhaustivos sobre ello; y por la reconocida reserva que mantenīa Guénon sobre las cuestiones de intimidad o de īndole personal que han rodeado su vida.

Shaykh ‘Abd al-Wāhid Yahya

Por consiguiente, centremos nuestra atención en un par de lineamientos que intentan operar al menos parcialmente en el sentido de algunas claves que permitan examinar ciertos aspectos inherentes a la atribución musulmana de "shādhilita” (6) que, como se sabe, ha caracterizado la principal filiación espiritual dentro del Islam de quien ha sido reconocido como el Shaykh ‘Abd al-Wāhid Yahya (Juan, Siervo del ūnico) un significativo apelativo tradicional dado a conocer a la vertiente exterior o aquello correspondiente a la shariyah (7) y que, seguramente, debido a un alto grado de realización, ha cumplido en este caso la función de encubrir, anālogamente, otros posibles nombres simbólicos en coincidencia con el rango obtenido por el lado interior o aquello correspondiente a la haqīqah (8).

Es importante aclarar que, asī como los patronīmicos ārabes se relacionan a las cualidades divinas, del mismo modo, los nombres "designativos” de las cofradīas expresan los diversos grados de la travesīa espiritual alcanzados por su respectivo mentor o Shaykh, ademās de revelar frecuentemente, por identificación, la meta o aquel nūcleo resumido en una realidad que es completamente suficiente y, por tanto, ya en Esencia, nada tendrīa que ver con el sentido precursor, ūtil e inevitable, de las denominaciones parciales o de la ontologīa de las cosas ni con una particular teologīa de las cualidades divinas sólo necesarias en cuanto concierne técnicamente a las obligatorias normas de la shariyah o en otro nivel, a lo que es designado como turuq o vīa (9). En cuanto a esto concierne, las estaciones son modos de identificación provisorios en carācter de simbolizar en diversos grados a la Identidad Suprema (10). Un motivo fundamental por el cual precisamente no debe olvidarse la principal referencia inversa para quienes avanzan profunda y efectivamente en ello cuando señala a su vez que, tal Identidad, en Sī, no es sīmbolo de nada en especial hallāndose mās allā de cualquier formalidad particular.

Estas observaciones puntuales nos permiten abordar el tema sorteando los efectos de la tendencia "nominalista” moderna proclive a conferir nombres al modo de etiquetas, mās a las voces de otros idiomas, sobretodo, a las que corresponden a los giros orientales con los cuales se suelen confundir cuestiones de distintos ordenes. De esta manera, se hace posible el intento de reflejar algunos aspectos encerrados en la nomenclatura de filiación espiritual islāmica, y que puede ser usualmente aplicada como complemento de los nombres ārabes, pero teniendo muy en cuenta que, a partir de esta caracterización de Guénon como shādhilita se pueden entrever algunos hilos que nos puedan orientar sobre aquellas sendas un tanto veladas en la trama de su pensamiento. Es decir que, de acuerdo a todo modo tradicional, el elemento esencial, en este caso simbolizado por la voz genérica Shādhiliyya, debe necesariamente sobreponerse y también, de cierta manera, coexistir con otros elementos significativos de diversos ordenes.

Para dar un ejemplo, generalmente insospechado en occidente, aunque en parte conocido, podrīamos mencionar aquello del término cuando se atribuye su origen al pueblo homónimo (Shādila) cercano a las montañas, mediando distancia entre Tūnez y el Cairo donde Abū l-Hasan, el primer Shaykh "visible” de la orden practica el aislamiento espiritual. Esto mismo del nombre, segūn narra M. Eric Younés Geoffroy (11) en coincidencia con la apreciación general, vendrīa efectivamente de dicha aldea, pero acota que el Shaykh le atribuīa un significado espiritual (podrīamos agregar anagógico) que traducimos como: "el que se aisló de la gente (shādhdh) para dedicārseme enteramente (lī)” y por lo cual se revela su estado de al-ārif, es decir, aquel que no solamente es conocedor, sino también "conoce por lo (o El) conocido”.

Ademās de aludir en esta breve referencia a uno de los sentidos mas elevados que encierra la expresión (designando "aquel que conoce en Dios”, al-ārif bi ‘Llah)” podrīamos indicar, anālogamente, lo que en otro orden se refiere a la auténtica autoridad espiritual que confiere los medios y las cualificaciones necesarias para transmitir Al-Hikmah al-ilahiyah, "la Sabidurīa divina” que anima, no solamente los indefinibles procedimientos de la barakah en las transmisiones orales y gestuales, sino también permite comprender, interpretar y adoctrinar sobre la revelación fijada en la escritura sagrada segūn las realidades profundas de las cosas o los haqā'ïq (pl. de haqīqah) comprendidos dentro de las "ciencias interiores”(‘ulūm al-bātin) cuales es necesario recalcar no se deben confundir con los elementos teológicos, lingüīsticos o de exégesis que se hallan asī conformados en legītimas ciencias tradicionales exotéricas (‘ulūm az-zāhir) de los "doctores de la shariyah” (12).

Ash Shādhili

Asī, el motivo puntual de la filiación a la Shādhiliyya, siempre habrā de prestarse a contemplarlo bajo varios puntos de vista tradicionales. En nuestro caso, mas que a al aspecto histórico (13), geogrāfico (14) o social (15) (inclusive aquel cariz que le erige como a un centro de irradiación de donde han surgido notables ramificaciones y escuelas de auténtico sufismo) (16) la cuestión se refiere a reflejar, preferentemente, algunos aspectos de lo que se considera en ciertas iniciaciones regulares como "palabras cubiertas”, tal como lo declarara el mismo Guénon (17). Al menos, en uno de los sentidos velados que encierra la voz de nuestro tema descubriendo no solamente que se refiere a la dignidad de un estado en el sentido original y operativo del término ”Sufi” (al parecer conscientemente asimilado en este caso) sino también, al carācter de una función tradicional indicada por la voz mutaçawwuf que en lo concerniente a nuestro autor ha estado īntimamente ligada a la adecuación y exposición no en particular de la sagrada legislación islāmica ni de las premisas espirituales del verdadero sufismo como tampoco de las preceptivas de ninguna forma tradicional en especial, sino tal como veremos en lo que sigue, de los principios universales del taçawwuf (18).

De esta manera, en el caso del conocido nombre islāmico de René Guénon, resultarīa una legītima forma complementaria: la de ‘Abd al-Wahid Yahya al-Shādhili, es decir, en tradicional lectura simbólica aquel ser sumiso (‘abd) o integrado a la Unidad (al-Wāhid) consagrado al Viviente (Yahya) resultando: Siervo del ūnico Viviente (lo que en el fondo expresa que "ūnicamente Allah conoce a Allah”) en carācter de detentor (Shādhili) y expositor de la doctrina metafīsica encerrada en los dos tītulos de la shahādah que no hace mās que resumir una expresión sintética del taçawwuf. Conste que, este mismo término ārabe, como bien consideraba Guénon (19) no concierne propiamente a la voz técnica convencional de "sufismo” o al esoterismo islāmico, sino al sentido universal de toda forma iniciātica regular habiente en las diversas doctrinas tradicionales en tanto que:

"...implica esencialmente en primer lugar, la consciencia de la Unidad principial, y, en segundo lugar, el reconocimiento de la identidad fundamental de todas las tradiciones derivadas de una fuente ūnica, y, por consiguiente, de la inspiración de todos los Libros sagrados” (20)

Dicho esto, deberīa alcanzar para comprender cabalmente las funciones de comentador de la tradición universal a las que René Guénon se remitiera y ejerciera estrictamente como sabio musulmān sin necesidad de confundirlas con su posible estado o elevado rango espiritual obtenido en el curso del sendero ritual enteramente seguido dentro del espīritu corānico de las tradiciones islāmicas (21).

A modo de epīlogo

Ahora bien, después de haber esbozado la īndole de la influencia y algunas caracterīsticas del método shādhili, recordemos, que se halla ampliamente detentado desde hace centenares de años; operando sus canales de transmisión de muy diversos modos y no solamente por todo el Egipto por lo cual se infiere que la vinculación de Guénon tuvo que seguir necesariamente una serie de profundizaciones a partir de su primera iniciación por parte del Sheykh Elish mediante persona interpuesta (22), y, cuyos detalles reservados, por lo cualitativo que implica, no tienen razón de acceder al conocimiento pūblico ya que pertenecen a la esfera de la intimidad o a las posibilidades personales de un determinado ser.

Desde ya, por tales razones, nos hemos permitido suponer los altos grados de asimilación efectiva de René Guénon en al-ma ‘rifat al-ilāhiyyah (El conocimiento divino) en tanto se sigan las referencias de este caso en cuanto indiquen que la identidad de Ser y conocer se ha logrado existencialmente debido a una necesaria consecución que sigue al extraordinario dominio de un conocimiento teórico pocas veces alcanzado, aun cuando siempre se considere a este como una etapa preliminar.

Por nuestra parte, segūn todo lo antedicho, nos queda claro que la naturaleza del Tawhīd (en todo lo que el término implica) alcanzada por Guénon no era puramente teórica ni de forma (rasm) ya que, hasta su mismo método teórico aplicado sin fisuras disyuntivas presenta suficientes evidencias de ello. De tal manera, su obra siempre ha logrado altas consideraciones entre los auténticos representantes del esoterimo islāmico en el sentido que bajo ningūn modo se tratarīa de un Tawhīd "de la forma”, un término técnico, con el cual los gnósticos musulmanes suelen designar el grado espiritual de un ser o denominar las caracterīsticas de una mentalidad extremadamente sutil dotada de una psiquis perspicaz que se representa en su imaginación ya por informes de terceros o de lecturas realizadas alguna idea concebida, pero donde no hay ningūn indicio de haber logrado el estado inherente al Tawhīd (23).

Ya concluyendo, podrīamos decir que nos ha faltado desarrollar algunas cuestiones estrechamente relacionadas a la importancia del vīnculo de René Guénon con el Islam, y que esperamos tratar en dos o tres entregas posteriores, asī como ampliar cuestiones relacionadas a las voces ārabes y consignar una exhaustiva nómina de cualificados autores que han dado referencias sobre esto mismo. Igualmente, mencionar a otros que siguiendo la estela de René Guénon han difundido el impecable Tawhīd que no sólo abarca esencialmente a todas las tradiciones de la Humanidad, sino a la manifestación entera. De este modo, no hemos pretendido ser suficientes con el tema, simplemente el señalar que la obra de René Guénon, aūn dirigida y adecuada a la secularizada mentalidad occidental, contiene dimensiones īntimas (sarā'ir) y un "rasgo inefable” (latīfa) a develar por medio del significado anagógico (isāra) (24) por lo cual se conforma dentro de las atribuciones, cualidades y deberes de todo sabio musulmān de alto rango intelectual, y por lo que nunca ha dejado de comportar los diversos niveles de comprensión tradicional, fundamentalmente, de aquello que como taçawwuf trasciende la legītima expresión literal de tradición y cualquier formalidad particular ya que, como decīa el propio Guénon:

"Se puede decir que todo mutaçawwuf, a cualquier forma que se vincule, es realmente ‘muslim', al menos de modo implīcito, basta para ello entender la palabra ‘Islam' en toda la universalidad que comporta”. (25).

Notas

1) No es nuestra intención ahondar ningūn tipo de polémicas, simplemente, nos limitaremos a señalar lo relativo a este punto como una de las tantas maneras de disimular la relación de evidente necesidad que le corresponde a occidente respecto de los principios trascendentes de la Humanidad, y que estos siguen disponibles hallāndose plenamente vigentes en Oriente (aūn en los tiempos feroces que nos toca transitar). Aclaremos que, no es necesariamente de conversiones a lo que nos estamos refiriendo, sino a las actitudes y predisposiciones que actūan por correspondencia y semejanza siendo las ūnicas llaves que abren todas las puertas sin necesidad de requerimientos previos. Esta es la vena cierta que después del "Oriente y Occidente " de René Guénon sigue señalāndole a los occidentales cualificados donde actualmente pueden dirigirse a los fines de abrevar en la auténtica naturaleza de la intelectualidad pura, tanto como la īndole del verdadero y esforzado trabajo de asimilación a realizar para luego aplicarlo a cualquier vīa que uno elija en absoluta libertad de conciencia; en lugar de perder el tiempo con formas pseudoesotéricas carentes de contenido cualitativo que nunca conducen a la "realización de la Unidad”, sino a exponerse al peligro de aquello denominado como "choque hacia atrās”, cuya primera señal evidente se expresa mediante actitudes de "oposición neutralizable” hacia alguna vīa auténtica y, por ende, en lugar del llamado esencial hacia la Unidad, Tawhīd, no queda mās que dedicarse a los imaginarios de las formalidades secundarias y a fomentar algunas de las consecuentes divisiones y desviaciones tan tīpicas de nuestra época signada por la incomprensión generalizada.

2) En cuanto a que las sociedades occidentales han continuado un curso de desarrollo muy alejadas del espīritu tradicional bien entendido, llegando con su influencia hasta la parte exterior de no pocas sociedades orientales (ya que estas, a priori, son consideradas materialmente atrasadas y polīticamente incorrectas), sino también, no obstante la extensa bibliografīa especializada y el creciente interés que mencionābamos, sin embargo se ha ahondado en el descuido de la verdadera intelectualidad oriental no alcanzando, por ejemplo, a remitir aquello considerado en términos generales como "el misticismo”, "el exotismo” o "el folklore” que siguen, al dīa de hoy, abonados al consumo cultural y comercial de la mentalidad moderna.

3) Entre varios testimonios de calidad, cabe destacar el idóneo trabajo "L'Islam et la fonction de René Guénon” de Michel Valsan, Les Editions deL'Oeuvre - Paris 1984.

4) Nació en 1886 y murió en 1951 abrazando el Islam en 1912 cuando tenīa 26 años, lo cual quiere decir que transitó 39 años de su vida como musulmān. Emigró a Egipto en 1930 donde culminó su existencia, resultando una trayectoria de casi 21 años viviendo asimilado a las tradiciones y costumbres de un paīs islāmico.

5) A la obra citada de Muhammad Valsan podrīamos sumar "In memoriam René Guénon” de ‘Abd al-Wahid. Ed. Arché – Milano 1981.

6) Corresponde del que asume una līnea iniciātica o método, ”camino a seguir”, haciendo profesión de taçawwuf y culminando en estado de sufi. En este caso, en referencia de una de las vīas espirituales mās importantes del Islam.

7) Todo lo que comprenden los aspectos sociales y legislativos que representan las normas de acción y que, esencialmente, expresa en el sentido original del término, a la religión dentro del Islam.

8) Es el conocimiento puro que representa la realización metafīsica.

9) Cuyo singular serīa tarīqah que apropiadamente no sólo designa la Vīa espiritual, también a la vez, al canal de la barakah y al método seguido en ella. Señalemos que hoy es muy comūn designar impropiamente asī, a una determinada "escuela” sufi en cuanto organización, la cual, propiamente, deberīa denominarse como tā'ifa (lit. "porción”).

10) Representa la cumbre de la realización iniciātica, la permanente y absoluta "incondicionalidad” que expresa el estado del verdadero sufi.

11) "Une école spirituelle dans le monde: la voie soufie des Shādhilis” (Département d'Arabe-UMB). Coloquio internacional organizado en la Biblioteca de Alejandrīa (Egipto), abril 2003, 18-21.

12) Aunque no por ello, en extraordinarias ocasiones, estuvieran los mismos exentos de alcanzar dicho rango, tal como puede confirmarse en las diversas épocas del Islam por parte de varios ejemplos (en referencia de eminentes personas) que han logrado la certeza (ahl al-yaqīn) o reuniendo en sī mismos, los dos planos de un conocimiento integral. Entre tantos ejemplos, citemos el caso de los ulamā y de aquellos juristas relacionados a la Hanafiyya y a la Wafā'iyya estrechamente ligadas a la Shādhiliyya casi desde sus comienzos.

13) Sin negar la realidad de este aspecto podemos considerar que siempre hay "algo mās” de lo que se toma como exclusividad historicista (tan usual entre orientalistas e islamólogos); y desligada de los considerandos simbólicos que siempre encierran las historias y genealogīas tradicionales. En este caso, a lo que se atribuye como orīgenes de la Shadhiliyya promediando el siglo XIII; en cuyo transcurso se dice, ocurrió el encuentro entre Abū l-Hasan Shādhili y Abd al-Salām Ibn Mashīsh adscripto a la līnea espiritual de Abū Madyan (sugerido por algunos como el verdadero fundador de la Shādhiliyya).

14) Refiriéndonos al citado pueblo montañés de Shādila localizado en las cercanīas de Tūnez donde Abū l-Hasan cumplió, como decīamos, una primera etapa de retiros espirituales antes de su establecimiento en Alejandrīa y de sus recorridos por todo el Egipto dejando una pléyade de aspirantes a la vīa espiritual, constituida luego en la base de una futura y alternativa expansión de cofrades que, a través del tiempo, segūn Younés Geoffroy, ha llegado a cubrir al dīa de hoy āreas que van desde la China a los Estados Unidos pasando por Europa e incluyendo centros en los paīses balcānicos, Africa sahariana, el océano īndico y el Sudeste asiātico. Es oportuno aclarar aquī (ante ciertas crīticas carentes de discernimiento sobre una supuesta "institucionalización” o "modernización” de la orden) que, la Shādhiliyya, tal como se ha de inferir del contexto general de nuestro estudio y, asimismo, se demuestra ello en sus incontables ramificaciones comporta, mirāndolo desde este āngulo, una corriente espiritual (barakah) que opera (pudiera decirse ubicuamente) por medio de las "acciones concordantes” y cuyo centro de irradiación es estrictamente oriental con todo aquello de geogrāfico y simbólico que implica el nombre. Luego, los interesados en el tema podrān hallar aquellas asociaciones de diversos grados que rodean a un centro señalado con estas caracterīsticas y con el cual, para dar la mās mīnima referencia, han estado vinculados espirituales de cualidades tales como Ibn ‘Arabī, Ibn'Atā ‘Allāh o nuestro Abdel Wahid Yahya. Por otro lado, se desprenden de este punto algunos aspectos de considerable importancia que han generado no pocas confusiones entre los islamólogos y observadores externos, tal como serīan no solamente los distintos niveles de la Shādhiliyya (o de sus ramificaciones) en consonancia con los diversos grados de realización que pueda alcanzar algūn ser, sino también, los diversos estrados revelados dentro de toda turuq auténtica, pero esto ha de ser tema de otra anotación.

15) En aquel aspecto donde la Shādhiliyya siempre se ha manifestado como una auténtica corriente espiritual siempre ubicua, ponderada y hasta anclada en la shariyah, pero no dejando de detener o atenuar los avances de un exagerado formalismo o literalismo aplicado a las escrituras sagradas por parte de aquellas tendencias hoy llamadas impropiamente como "wahabismo”, ”fundamentalismo” o ”integrismo”.

16) Por sólo nombrar algunas de las mas conocidas podrīamos mencionar a dos de sus extracciones inmediatas como la Hanafiyya y la Wafā'iyya o sus relaciones directas con la Naqshbandiyya y a ordenes posteriores (como la Kubrawiyya, la Suhrawardiyya y la Mawlawiyya). Del mismo modo, algunos aspectos esenciales que vinculan también a los malāmatī. Asimismo, esas notables ramificaciones aūn vigentes o representativas como Madaniyya, Darqāwiyya, Yashrūtiyya y Alāwiyya. Conste que, es posible vislumbrar aūn, otras asociaciones que involucran al Shaykh al-akbar, Muhyi' d-Dīn Ibn ‘Arabī y a su influencia por todo el oriente islāmico, muy especialmente en el Irān. Ademās de otras correlaciones impensadas o completamente desconocidas, pero, para abordar acabadamente y por profundización estos mismos puntos es necesario contemplar en esencia todas aquellas inagotables cuestiones que van mās allā de sus aparentes formalidades.

17) "Sufismo”, editado en "Le Voile d'Isis” (agosto-setiembre 1934) y en "Etudes Traditionnells” (octubre-diciembre 1986).

18) Como para evitar sugestiones de alguna īndole, es necesario aclarar que el acceso efectivo al taçawwuf, salvo cualificaciones extremadamente raras y extraordinarias, impone requisitos preliminares dentro de una forma dada que le sirve como soporte. En este caso, en los providenciales brazos del Islam y tal como ello se expresa de la voz ārabe.

19) idem.

20) idem.

21) Es mās, ademās de la revelación de uno de los significados de ser "shādhili”, particularmente en el caso de Guénon, consideramos que, esto mismo, declara las posibilidades y uno de los tantos modos de apertura universal que siempre han existido en el seno del Islam. Por otro lado, la inferencia se extiende, no solamente a desarticular sobremanera los insidiosos ataques de los enemigos del Islam que, sin conocimiento alguno del tema, lo han venido acusando incoherentemente de "fundamentalista” (entre los cuales no faltan aquellos que minimizan su seria y completa adhesión a la vīa muhammadiana en todos los ordenes, es decir, exterior e interior), sino también aclara las aguas respecto a los propios musulmanes que, en algunos casos, ya en nombre de la religión y la legislación suelen inapropiadamente confundir los medios con el fin, o ya en nombre de cierta "iniciación sufi”, bajo la cual mezclan sincrética y heterogéneamente, el orden del exoterismo con el de esoterismo. Ni que decir, de aquellos que abonan la teorīa de "los préstamos” negando la identidad islāmica del auténtico sufismo y, por ende, la legitimidad de toda silsilah que, necesariamente, debe remontarse a la instrucción muhammadiana.

22) Nos referimos a la conocida circunstancia de transmisión de la barakah a Guénon mediante Abdul-Hadi (Ivan Agueli) en carācter de representante, moqqadam del Sheykh Abder-Rahman Elish.

23) Estas consideraciones sólo se refieren al mejor de los casos y dentro de un ambiente tradicional. Se infiere luego, aquellas posibilidades anormales con relación a las contraformas caricaturescas y simulaciones de estado, etc.

24) Es necesario aclarar y ratificar que todo método anagógico tradicional, en su carācter de aspecto superior, acompaña siempre, por asī decirlo, a la literalidad que nunca debe desatenderse por cumplir funciones no solamente como grado de comprensión, sino también se refiere al soporte del sujeto de alusión o de simbolismo. De tal modo que, "el literalismo”, es lo que debe denunciarse, ya que no concierne a la literalidad, sino a una desviación que aplica exclusivamente el formalismo mediante el cual se desestima o se desconoce el significado espiritual.

25) "Sufismo”, op.cit.







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